Junto a la experta sommelier Claudia Eraso, columnista de Perú21, evaluamos los principales espumantes hechos en el Perú y el extranjero.una evaluación de los espumosos producidos en el Perú: “He encontrado más de lo que esperaba, hay diversidad en el mercado tanto en el grado de azúcar como en el estilo. Igual, hay que trabajar más porque el mercado de los espumosos es muy competitivo”.

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En el mundo de los vinos suele haber muchos malentendidos. Las generalizaciones son arbitrarias y la falaz simplificación se impone sobre el conocimiento. Y si entramos al mundo de los vinos espumosos, la confusión linda con la ignorancia.

Por ejemplo, es muy común llamar “champagne” a todos los vinos espumosos, es decir, a aquellos que tienen burbujas. Sucede que el champagne es como el pisco: una Denominación de Origen (DO): solo se le puede decir “champagne” (como “pisco” al pisco ) al espumoso producido en Champagne, Francia, que es una zona geográfica, como Pisco en el Perú.

Pero no solo basta que se elabore allí, también es necesario que utilice uvas determinadas y siga unos procesos muy específicos. Durante mucho tiempo hemos pecado al llamarle “champagne” a cualquier espumoso, sin importar la procedencia ni el modo de elaboración.

También es cierto que la legislación internacional sobre los vinos se ha puesto más estricta en los últimos años y, por eso, antes las generalizaciones al nombrar a un producto eran más comunes.

Sin embargo, los peruanos sí debemos ser cuidadosos en el uso de los términos, porque solo así le daremos consistencia y sustento a nuestro reclamo de que solo el destilado de vino que se hace en el Perú merezca el nombre de pisco.

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Los vinos que tienen burbujas en su composición –ya sea mediante los métodos champegnoise (las burbujas se obtienen en botella, en su doble fermentación), charmat (las burbujas se producen en tanques de fermentación) o inyección de gas carbónico– no se llaman “champagne”, sino espumosos.

Y así como existe “champagne”, en el mundo de los espumosos también hay otras DO: a los producidos en zonas específicas de Cataluña, España, se les llama “cava”; a los elaborados en Borgoña y Burdeos (y otras zonas de Francia) se les conoce como “cremant”; en Italia se habla de “Asti” y “Prosecco”, y así.

En el Perú y en Latinoamérica no existe una DO para vinos espumosos, así que hay que llamarlos como tal, “vinos espumosos” y no recurrir –lo decimos una vez más– por desconocimiento o aprovechamiento comercial –algo que es muy común entre productores y comerciantes de vinos– a la palabra “champagne”.

LOS ESPUMOSOS QUE SE BEBEN EN EL PERÚ
Con la sommelier Claudia Eraso, columnista de vinos en Perú21, nos impusimos la tarea de catar los principales vinos espumosos de nuestro mercado. Como la categoría es muy amplia, nos centramos en los más consumidos: los Demi Sec o semisecos, los que tienen entre 33 y 50 gramos de azúcar por litro en su composición.

Nos guste o no, los peruanos tenemos el paladar azucarado: nos atrae tremendamente lo dulce. Esto lo comprueba uno al probar nuestros postres, al saber qué gaseosa bebemos más y, claro, al enterarnos de qué vino consumimos siempre con más frecuencia: los dulzones.

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Junto a Claudia Eraso establecimos dos categorías: la primera, espumosos producidos en el Perú; la segunda, espumosos hechos fuera de nuestras fronteras. Luego nos fijamos en el rango de precios: todos los vinos catados deberían costar menos de S/.50, pues son los de este rango los que más se consumen en el mercado peruano.

Esta categorización también nos sirvió para nuestra división geográfica: resulta que tres de los cuatro vinos peruanos catados están debajo del rango de los s/.20; solo el Tacama se vende a S/.26. Los espumosos foráneos están entre los S/.32 y los S/.45.

Por una cuestión de precio, el famoso champagne salió de nuestra cata porque todos los que llegan a nuestro mercado están sobre los S/.100. Lo mismo sucedió con el cremant: el que encontramos fluctuaba entre los S/.70 y S/.90.

Todos los vinos fueron enfriados –entre 6 y 8 grados, pues así se disfrutan mejor– y en la evaluación usamos copas Afnor, que son las que la mayoría de profesionales del mundo usa para su trabajo. Aquí los resultados.

En el caso de los espumosos peruanos, encontramos que el Santiago Queirolo Primado Demi Sec (S/. 16.50 en supermercados) tiene 11 grados de alcohol. Eraso lo encontró “inexpresivo en nariz, pero luego presentó olores a levadura, panes, galletas, a bollería”.

“En boca sabe a mazapán. Es bastante dulce, debe estar entre 45 y 50 gramos de azúcar. Tiene notas a pasta de almendras, no le hallamos mucha presencia de fruta, pero no resulta soso. Diría que es un espumoso correcto”, destacó la experta sommelier.

Después probamos el Santiago Queirolo Primadonna (12 grados de alcohol y a S/.16,90 en el supermercado). En la etiqueta se lee que está elaborado con la uva Moscatel de Alejandría. El veredicto de Eraso fue el siguiente:

“En nariz tiene un defecto: un pronunciado olor a caucho, al frenazo de una llanta; esto oculta la expresión floral de la moscatel. De todas maneras, la uva se hace sentir y presenta notas a flores blancas. En boca hay un notorio ataque dulce, la burbuja está bien sostenida, pero lamentablemente el caucho aparece encima de la uva. Este defecto puede venir de la botella o de la partida específica, esperamos que no esté en toda la producción”.

Después pasamos a probar el Tabernero Especial. “Este espumante semiseco no presenta mucha burbuja; las tiene, pero son aisladas y no resultan persistentes. En nariz es un vino limpio, con notas leves a cítricos. En boca, las burbujas se presentan mejor que en vista. De los espumosos peruanos de menos de S/.20, el Tabernero Especial resultó el más agradable”, evaluó nuestra sommelier.

Cerramos la cata de espumosos peruanos con el Tacama Semi Sec, que tiene 13 grados de alcohol. Eraso nos dice que “presenta una burbuja constante, pequeña y muy bien elaborada. En nariz se evidencian notas a levadura, a cítricos, a frutas blancas. Cuenta con más diversidad de aromas que los demás espumosos peruanos, y una burbuja más sostenida. Lo veo más como un vino blanco que un espumoso semiseco”.

De los peruanos, este espumoso es el que más destacó, y su precio, S/.26, es accesible. Finalizada la cata, Eraso hizo

una evaluación de los espumosos producidos en el Perú: “He encontrado más de lo que esperaba, hay diversidad en el mercado tanto en el grado de azúcar como en el estilo. Igual, hay que trabajar más porque el mercado de los espumosos es muy competitivo”.

LOS ESPUMOSOS INTERNACIONALES
Luego de probar los vinos locales, pasamos a evaluar algunos de los espumosos foráneos más vendidos en el Perú. Los países de origen seleccionados fueron Chile, Argentina, España e Italia. Aquí lo que nos dijo Claudia Eraso.

“El Valdivieso Demi Sec (Chile) presenta poca burbuja y buen olor. No indica denominación, es decir, valle desde donde proceden las uvas. En nariz presenta notas a piña verde, algo de cítricos y bollería (pan, galleta). En boca es poco expresivo: siendo un vino dulce, ni siquiera se nota el azúcar. Lamentablemente, no es una buena opción de compra”.

“El Concha y Toro Demi Sec (Chile) tiene 12° de alcohol. Presenta una burbuja grande, marcada, con cierta persistencia. En nariz es poco expresivo, pero hace evidentes sus notas cítricas. En boca también es poco expresivo. No me gusta mucho porque es un vino que no tiene mucha definición”, apuntó Eraso. Tampoco es una buena opción de compra.

Luego pasamos al Chandon Demi Sec, espumoso producido en Argentina. “Este vino es más expresivo en nariz: presenta olores a levadura fresca, a bollería, panes; sus notas cítricas son marcadas. Su grado de azúcar es equilibrado, para nada abusivo. Su siente el ataque dulce, uno que recorre la boca, pero resulta interesante”, nos dice Eraso.

Después evaluamos el Freixenet Carta Nevada. “Su burbuja es más fina que el de los demás espumosos catados. Pero no solo es fina, es pausada, sostenida, más rica. Esto porque es un cava producido siguiendo el método tradicional o champegnoise, donde la segunda fermentación (aquella donde se forma la burbuja) la hizo en botella”, destacó.

“Por eso, además, muestra olores más complejos: notas florales, cítricas, y fruta blanca como pera, manzana, piña. Su dulzor es equilibrado: en boca se siente este dulzor, pero luego aparece la acidez, la levadura. Sin duda, es mi favorito de todos los semisecos probados hoy”, agregó.

Cerrado la jornada probando el Riccadona Asti (Italia): “Es un vino espumante dulce, muy dulce”, nos dice Eraso. “Ha ganado el mercado peruano por nuestro tipo de paladar: uno que es goloso y pide, gusta y necesita azúcar. En el Asti, el azúcar está muy presente. En vista, su burbuja no es uniforme, es diversa y se desprende de todos los costados de la copa (algo que no es un plus sino un defecto)”, detalló.

“En nariz presenta notas a jabón en polvo y a pasa blanca. En boca es más agradable que en nariz: tiene notas florales, con ligeras reminiscencias a un moscatel, a uvas frescas, a uvas del racimo del viñedo”, añadió la columnista de vinos de Perú21.

Para finalizar le pedimos a Claudia Eraso su ranking de los espumosos probados: “El que más me gustó fue el Freixenet. En segundo lugar está el Tacama Semi Sec, y en tercer lugar ubicaría al Chandon. No son malas opciones, sobre todo por el precio, para brindar este Año Nuevo”. Salud.

Por Gonzalo Pajares
Fuente: peru21.pe